me gustaría escribir no sólo cuando tengo pena..hay cosas que se me ocurren cuando estoy feliz que me encantaría contarlas, pero se me va la vida en la sensación de felicidad y cuando estoy nuevamente frente a la necesidad de echar todo pa fuera, esos relatos se vuelven demasiado lejanos, pierden su urgencia y necesidad..tal vez en otro momento..
ahora lo que no deja de pulsar, es el dolor petrificado de mi panza. ése que hace que me descuelgue de mi misma separando al cuerpo en dos, donde solamente las hebras de carne que quedan entre mis costillas desgarradas permite que aun sea algo así como un todo..esa es la viceralidad de mi dolor, allí la siento..en mis costados, en los oblicuos cansados de tanto contener toda la fuerza con que me quema la pena en la guata
hay tantas versiones de mí en mi cabeza que me da miedo, y ya no puedo identificar cuál es la que me cuida y cuáles son las que me sabotean y autoflagelan
ahora acabo de tener una epifanía en la que soy capaz de leer toda mi vida y las relaciones afectivas que en ella he construido como un modo de evasión y manipulación del hacerme cargo de mi misma..busco gente que necesite de mí y me vuelvo su panacea, esperando que en algún momento esx otrx me apapache a mí también y me sane...busco un otrx a quien cargarle la pega..yo te sano a ti y tu me sanas a mi..
tal vez no suena tan feo, pero lo perverso de esto es que nunca se los confieso..al contrario, siempre les hago creer que esto es gratuito ...tal vez lo hago porque espero, en el fondo, que cuando me cuiden no sea porque es una de las partes del trueque, sino que porque efectivamente quieren hacerlo...
entonces, cuando eso no pasa, yo me victimizo y me quedo con la pena no solo de la partida, sino también con la que me obliga a hacerme chanchito de tierra y encontrarme de nuevo conmigo y no saber qué hacer y querer borrarme y llorar y el dolor...
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